Posts in Category: Medio Ambiente

Chigüiros se convirtieron en atractivo turístico en Caucasia

Una manada de chigüiros que apareció en el municipio de Caucasia, en el Bajo Cauca de Antioquia, se ha convertido en los últimos días en el gran atractivo de propios y visitantes.

Según Roberto López, mototaxista del municipio, muchas personas curiosas buscan sus servicios de transporte para que los lleve hasta el humedal, ubicado en plena vía principal cerca del aeropuerto municipal, donde los chigüiros salen a merodear y alimentarse en las mañanas y en las noches.

“Cuando ven que son los animales, de una vez empiezan a mostrárselo a los niños, a comentar y a tomarle fotos en el celular para mandársela a familiares fuera de Caucasia”, relató este hombre dedicado a llevar pasajeros en su motocicleta.

Ante la llegada de cientos de personas y debido a que algunos chigüiros han muerto al tratar de cruzar la troncal a la costa Atlántica, defensores de animales han solicitado protección y un cerramiento adecuado para los animales.

“Una de las medidas viables es hacerles los cerramientos, porque sería una protección para ellos, debido además que se mantiene la restricción a la caza de este tipo de animales, porque ellos venían siendo víctimas de eso”, afirmó Nancy Monterrosa, de la Fundación Proesa Animal.

Se espera que la Secretaría de Agricultura de Caucasia, en compañía de la autoridad ambiental, adopte medidas de prevención y cuidado de esta especie, de manera que también se pueda evitar su desaparición.

Fuente: http://bit.ly/2DC9g71

¿Qué pasó con el charco turístico contaminado en Zaragoza?

Luego de la denuncia ciudadana a través de un vídeo en el que se veía como las aguas cristalinas de una quebrada, en zona rural del municipio de Zaragoza, se habían convertido en una corriente de lodo, Corantioquia, autoridad ambiental en ese territorio, recorrió el lugar para adelantar pesquisas e identificar los responsables de la contaminación.

Un equipo técnico de la corporación ambiental se desplazó hasta la finca Los Pomos, en la vereda Quebradona, junta al coordinador de Minas y Medio Ambiente del Municipio y habitantes de la zona. Aunque no encontraron a nadie llevando a cabo actividades de minería ilegal, razones que se aducían en el vídeo como causantes del desastre ambiental, se pudo comprobar el impacto negativo en la quebrada provocado por la sedimentación.

“En la visita se tomaron muestras de agua para realizar los análisis de laboratorio pertinentes y se abrió una indagación preliminar para buscar a los presuntos infractores. De igual forma estamos a la espera del informe de la SIJIN que realizó inspección al lugar el día 22 de diciembre”, informó Corantioquia a través de un comunicado.

El vídeo fue publicado en Facebook por Fredy Salazar Monsalve, un estudiante de Derecho de la Universidad de Antioquia que nació en Zaragoza, quien además compartió las fotos de cómo era el charco antes de la supuesta intervención de minería ilegal en la quebrada.

Zaragoza es uno de los municipios con más minería de oro en Antioquia (y también, uno de los pueblos con más mercurio y contaminación en sus ríos y quebradas). Por eso Corantioquia hizo un llamado para denuncias como las de Salazar se sigan haciendo para evitar afectaciones mayores al patrimonio ambiental.

Este tipo de delitos ambientales acarrean sanciones administrativas desde uno hasta cinco mil salarios mínimos mensuales legales vigentes según la Ley 1333 de 2009, así como sanciones de tipo penal”, subrayó la corporación.

Ciénagas en Nechí y Caucasia declaradas áreas protegidas

Las 12.227 hectáreas que conforman las ciénagas El Sapo y Hoyo Grande, ubicadas en el municipio de Nechí y Caucasia, fueron declaradas áreas protegidas por Corantioquia.

Las ciénagas son ecosistemas estratégicos debido a la alta biodiversidad que poseen y su papel en la regulación hídrica de los caudales de los ríos Nechí y Cauca. Un espacio que es reconocido por los pobladores como la “tierra de agua” debido a que es fuente de provisión y sustento de las comunidades vecinas y las poblaciones ribereñas del río Nechí.

Las ciénagas son hábitat de especies amenazadas como el bagre rayado, el jetudo, el bocachico, la dorada, el blanquillo, el capaz, la doncella, el sirirí norteño, el jaguar, la guagua, la tortuga morrocoy, el caimán aguja, el abarco, el comino o laurel, el sapán, el caobo y el coco cristal.

“Hay que decir que estas ciénagas tiene una presión muy grande por dos tipos de actividades productivas: uno la ganadería de búfalos que son un riesgo por el peso de estos animales en términos de que estas ciénagas se se sequen o alteren sus condiciones hídricas y la segunda son la minería”, indicó Alejandro González, director de Corantioquia.

Acciones integradas como limpieza de caños, proyectos piscícolas, tortugarios y viveros para reforestación con especies nativas; son actividades que se llevan a cabo por los Consejos Comunitarios Afro y asociaciones de pescadores, las cuales hacen parte de la estrategia denominada Humedales de Vida, que incluye también trabajos para incentivar la producción sostenible.

Esta declaratoria nos va a permitir blindar a esta zona, proteger a estas comunidades porque les posibilita el futuro económico a los pescadores que es una buena parte de las personas que viven en estos lugares”, agregó González.

Con esta declaratoria ya son 213.337 hectáreas protegidas en la jurisdicción de Corantioquia.

Fuente: http://bit.ly/2Ao0JpO

Inundaciones en Antioquia deja 940 personas damnificadas

A 215 ascendió el número de familias afectadas por las fuertes lluvias que desbordaron los niveles del río Nechí en Zaragoza, Bajo Cauca antioqueño.

Las 940 personas que integran los núcleos familiares habitan en la zona urbana, pues algunas partes rurales continúan incomunicadas, dificultando el censo para la entrega de ayudas humanitarias.

A 215 ascendió el número de familias afectadas por las fuertes lluvias que desbordaron los niveles del río Nechí en Zaragoza, Bajo Cauca antioqueño.

Las 940 personas que integran los núcleos familiares habitan en la zona urbana, pues algunas partes rurales continúan incomunicadas, dificultando el censo para la entrega de ayudas humanitarias.

Fuente: http://bit.ly/2A1n9ts

Siembran 325.000 árboles en zonas degradadas

El programa de reforestación de áreas degradadas por la minería en el Bajo Cauca antioqueño avanza con la siembra de 327.745 árboles que deberán estar sembrados en un año, 90% de ellos de Acacia mangium y 10% de especies nativas.

Se trata de una iniciativa de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo (Usaid) con su programa Oro Verde para recuperar suelos desérticos en el corregimiento Puerto Claver de El Bagre. Que involucra madres cabeza de familia, la mayoría víctimas del conflicto armado, comunidades de afrodescendientes e indígenas de los Consejos Comunitarios de Puerto Claver y Los Mellizos, que durante ocho horas diarias siembran las plantas en sitios demarcados, un trabajo distribuido cada semana en seis grupos de 30 personas.

Se pretende rehabilitar 295 hectáreas en esa zona, con una inversión de 1.423 millones de pesos.

Oro Legal apoyará el establecimiento de las plantaciones hasta el primer mantenimiento, y al cuarto mes de sembradas las plántulas se desarrollará un proyecto apícola con 200 colmenas que mejoren los ingresos económicos de las familias.

La comunidad afrodescendiente del corregimiento se asentó hace más de 30 años en la región y posee en comodato un terreno mientras avanza el reconocimiento de propiedad colectiva ante la Agencia Nacional de tierras.

Un informe de prensa de Usaid reveló que con Oro legal se han desarrollado procesos de rehabilitación de suelos degradados por minería ilegal en 1.989 hectáreas, 848 de ellas en Chocó, el resto en el Bajo Cauca.

A 2020 se espera haber recuperado 11.500 hectáreas.

Fuente: http://bit.ly/2gSE7Bx

Un proyecto para salvar el mundo acuático del Magdalena y el Cauca

Científicos de la Fundación Natura buscan rescatar una de las cuencas más deterioradas del país. Se invertirán US$6,3 millones para mitigar el daño en algunos sectores agobiados desde hace décadas.

Las aguas del río Magdalena y del río Cauca ya no crían tantos peces como antes. Se dice que algunos pescadores, frustrados, han optado por capturar la madera que viaja río abajo para venderla como leña. Que la mayoría del bocachico que se comercializa en el país ya no proviene de allí, sino del exterior. Y que las especies que quedan viven bajo el riesgo de extinguirse por los peces foráneos que empezaron a invadir su hábitat.

Hace 40 años, esos ríos, ciénagas, lagos y tierras inundables, que representan el 24 % de la superficie del país, proveían hasta 70.000 toneladas de pescado anualmente. La producción de ahora apenas alcanza las 10.000. Todo un dolor de cabeza para varios sectores, como el ambiental, porque la cuenca Magdalena-Cauca atesora la mayor riqueza de ecosistemas de agua dulce de Suramérica, según The Nature Conservancy (TNC).

Por eso el asesor sénior en ciencias de esa organización en Colombia, Tomas Walschburger, propuso ante la comunidad internacional crear un plan de conservación. Un proyecto para salvaguardar los microorganismos, los anfibios, los reptiles, las aves acuáticas e insectos, sin dejar a un lado la flora. Todos igual de diezmados que los peces.

La idea surgió hace un par de años, después de analizar las áreas de la región que están en alerta roja a causa de la deforestación, la minería, la ganadería, los embalses artificiales y un sinfín de presiones más. Así que el Fondo Mundial del Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en inglés) se interesó por la propuesta al ver que ambos ríos forman una de las cuencas con el mayor grado de presión humana sobre el medioambiente a nivel global, según Walschburger.

El GEF le encargó a Josué Ávila, uno de sus delegados en Colombia, encontrar a alguien que desarrollara el proyecto, y los elegidos fueron la Fundación Natura, una organización ambientalista con 34 años de experiencia en Colombia.

Ante la noticia, su subdirectora de conservación, la bióloga Clara Ligia Solano, coordinó lo necesario. Revisó los cientos de archivos dispersos en escritorios de instituciones ambientales sobre el Magdalena y el Cauca y conformó un equipo de expertos encabezado por el biólogo marino Juan Carlos Alonso, un bogotano estudioso de este ecosistema y exprofesor de áreas protegidas en la Universidad Surcolombiana, en Neiva.

El equipo hizo la tarea. Subrayó en los mapas doce puntos en alto riesgo, la mayoría de ellos concentrados en la cuenca baja de ambos ríos. Entre ellos, los humedales de La Mojana, la ciénaga de Zapatosa y la de Ayapel, ubicados en la depresión momposina, y la ciénaga de Barbacoas, en el Magdalena Medio antioqueño. En esos puntos se concentrarán los recursos del GEF. Una suma de aproximadamenteUS$6,3 millones.

El reto que tienen los biólogos, geógrafos, hidrólogos y otros expertos fue dividido en tres enfoques: la creación y conservación de nuevas áreas protegidas, la salud de los ecosistemas acuáticos y el monitoreo de la biodiversidad que existe en la región, especialmente de la acuática. Tendrán cuatro años para hacerlo.

Aguas que urge conservar

La bióloga Olga Nieto Moreno ha estudiado por años la biodiversidad de los humedales del país, las comunidades que los habitan, las propuestas para protegerlos y el estado de salud de algunos. En especial de aquellos que están en la cuenca baja de los ríos Magdalena y Cauca. Por eso, la Fundación Natura la escogió como coordinadora del enfoque de conservación.

Su tarea y la de su equipo ha sido trabajar en áreas que están en riesgo dentro de la cuenca. Algunas de ellas ya están protegidas y cubren el 11 % de ambos ríos. El lío es que menos de la mitad de ellas ampara los ecosistemas acuáticos.

Esa falta los impulsó a crear otras tres áreas protegidas: Zapatosa, los humedales de Río Claro y Cocorná, en Antioquia, y los de Jamundí, en el Valle del Cauca. Un total de 160.000 hectáreas que superan en tamaño a la ciudad de Hong Kong. Para declararlas protegidas van a necesitar demostración científica, estudios técnicos sobre la riqueza biológica de esas aguas.

Otras cuatro áreas, ya protegidas, presentan contratiempos. Les hacen falta planes de manejo y de monitoreo de biodiversidad y programas para que la comunidad aproveche de manera sostenible sus recursos. Se trata de La Mojana, la ciénaga Barbacoas y el río La Vieja, donde también se invertirá.

Que vuelva la subienda

El bocachico y el bagre rayado son las perlas comerciales del río Magdalena. La demanda de ambas especies es tal que los pescadores del río San Jorge, el Cauca y el Magdalena capturan a los peces más pequeños, sin atender la talla necesaria para que alcancen a reproducirse.

“Una solución para ello es el trabajo con comunidad”, sugirió la geógrafa e hidróloga Beatriz Hernández, coordinadora del enfoque de salud de ecosistemas acuáticos.

A lo largo de la cuenca, se estima, viven 35.000 familias de pescadores, Natura impulsará en ellos buenas prácticas, acuerdos de pesca y un orden para comercializar. Y para que nada quede por fuera, los expertos modelarán las aguas donde ellos trabajan.

Harán ensayos y observaciones previas con el fin de medir la salud de la cuenca para que los peces se reproduzcan como se espera. Incluso modelarán el agua bajo otros factores que influyen en los ecosistemas, como los contaminantes, los efectos del cambio climático, las precipitaciones y las sequías.

El resultado de ese trabajo durará hasta 2021 y las conclusiones serán recogidas por otro equipo de la fundación, un grupo de expertos a cargo del biólogo Luis Carlos Peña.

La misión de ellos es diseñar un sistema de monitoreo de la cuenca a partir de la información obtenida. Ese aporte será clave para el Sistema de Información Ambiental de Colombia (SIAC) y los vacíos que tiene sobre el estado de los ecosistemas de agua dulce que tiene el país. En ese trabajo ayudará el Instituto Humboldt.

El fin de monitorear los resultados, de unir a los actores y consultarlos, de crear una metodología propia de la cuenca y de fijar unos indicadores abiertos al público serán la esperanza para saber si las aguas del río Magdalena y del Cauca volverán a criar tantos peces como antes.

Fuente: http://bit.ly/2yOJqKy

Fuertes lluvias ocasionaron inundaciones en Tarazá

Las fuertes lluvias que se registraron ayer lunes en el municipio de Tarazá ocasionaron que el río Tarazá se desbordara e inundara a varios barrios de este municipio del Bajo Cauca antioqueño.

Según los organismos de socorro, los barrios afectados son La Lucha, La Balastrera, Puente Roto, San Nicolás y El Chispero. Cerca de cien familias se encuentra damnificadas.

La Defensa Civil del municipio adelanta las labores de evacuación de las familias afectadas.

Tarazá, El Bagre y Nechí en alerta roja por lluvias

En horas de la noche y la madrugada de hoy, lluvias de carácter ligero cayeron en el norte, centro y sur de Antioquia, motivo por el cual El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) declaró las alertas roja y naranja para algunos municipios del departamento, con probabilidades de crecientes súbitas y deslizamientos de tierra.

Por crecientes súbitas, están en alerta roja los ríos que desembocan en el golfo de Urabá: Tanela, Mulatos, León, Chigorodó, Carepa, Apartadó, Vijagüal, Zungo, Grande, Guadualito, Currulao y Turbo. 

En el norte de Antioquia la alerta roja llegó a los ríos Medellín, Porce y sus afluentes Dabeiba, Tenche, Tarazá, Man, Segovia, Tigüí, El Bagre, Nechí, y los ríos Tamar e Ita afluentes al rio Cimitarra que drenan sus aguas al rio Magdalena; rios San Juan, Arma, quebrada La Liboriana y sus afluentes.

La alerta naranja se declaró para el río Atrato, zonas rurales de Vigía del Fuerte y Murindó, los ríos La Miel, Nare y el río Nechí, completando un total de 13 municipios en riesgo.

Por probabilidad de deslizamiento de tierra están el municipio de Puerto Nare en el Magdalena Medio, Santa Rosa de Osos en el norte y Andes y Ciudad Bolívar en el suroeste. 

En Urabá se espera un posible incremento en la velocidad de los vientos,  entre 4 y 22 kilómetros por hora cerca de las zonas costeras y en altamar. La altura del oleaje oscilará hoy entre 0.2 a 0.6 metros. 

5 mil 200 hectáreas de arroz se han perdido en Antioquia por una creciente del río Cauca

Las pérdidas ascienden a 18 mil millones de pesos.

Una creciente súbita del río Cauca arrasó con 5 mil 200 hectáreas de arroz, sembradas entre los municipios de Tarazá y Nechí. Por el aumento de las lluvias en esa región, los arroceros reportan pérdidas superiores a los 18 mil millones de pesos, afectando la segunda economía más importante del Bajo Cauca, solo superada por la ganadería.

Las inundaciones en los cultivos se dan en medio del paro nacional de arroceros, por lo que los cultivadores solicitan una reunión urgente con el gobernador de Antioquia, Luis Pérez. El director de Fedearroz en el Bajo Cauca, Israel Callejas, aseguró que cientos de familias están al borde de la quiebra por el aumento de los niveles del río Cauca.

Hay cientos de arroceros afectados por esta situación, pedimos soluciones para todos, algunos perdieron una hectárea, otros 300. Es necesario que nos ayuden a darle soluciones a todos, principalmente a los pequeños productores“.

Hace dos semanas, el gobernador de Antioquia visitó las zonas del Bajo Cauca afectadas por las inundaciones. Sin embargo, los arroceros no han podido concertar una reunión para manifestarle las dificultades que afrontan en la región.

Fedearroz informó que la crisis nacional que atraviesa el sector no es diferente en Antioquia, por lo que piden la intervención de organizaciones internacionales como la FAO.

Las zonas del Bajo Cauca, el Valle de Aburrá y el nordeste son las regiones de Antioquia más afectadas por las crecientes súbitas y los deslizamientos de tierra.

Fuente: http://bit.ly/2xxKt0b

Sobre las tierras secas de la minería crecerán los árboles

Sobre las tierras secas, áridas y degradadas por la minería, empieza a florecer la esperanza. A más de 30 grados de calor, decenas de familias del municipio de El Bagre siembran acacias, robles, abarcos y otras especies de flora que, cuando crezcan, serán su sustento en una tierra donde el oro parece haberse agotado y resulta necesario pensar en otras alternativas para sobrevivir.

El Bagre, a 326 kilómetros de Medellín, en la región del Bajo Cauca antioqueño, es una de las poblaciones que en los últimos años más ha sufrido las consecuencias de la explotación minera. Miles de hectáreas de este territorio (42.000 según Corantioquia) están degradadas y sus fuentes hídricas contaminadas, con una descomposición ambiental que parecía no tener freno.

Sobre ese caos, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), a través de su programa Oro Legal y en convenio con la Corporación Trópico Diverso y la comunidad ubicada en la quebrada Villa, implementan un proyecto que busca rehabilitar y corregir los impactos ambientales generados por la minería “irresponsable” y la tala selectiva.

En el proyecto -que abarca 850 hectáreas- participan 187 familias que se dedicarán a actividades silvopastoriles (forestal y pastoreo) y agrícolas, intentando frenar la devastación minera.

“Buscamos remediar los pasivos ambientales a través del enriquecimiento ecológico de 200 hectáreas de rastrojeras y el mantenimiento de 450 más, actividad que permitirá adelantar el proceso de sucesión natural de los bosques con la siembra de especies nativas; adicionalmente, sembramos 220 hectáreas de sistemas silvopastoriles para integrarlos a la producción ganadera”, explicó Miguel Molano, subdirector del Programa Oro Legal de Usaid.

Por la sostenibilidad

El proyecto, a mediano y largo plazo, busca mejorar las condiciones productivas de la tierra y generar ingresos para familias de 15 veredas de los corregimientos Puerto López y Puerto Claver.

“La misión es devolverle la vida al bosque nativo y proteger la cuenca de la quebrada Villa, que abastece el acueducto de El Bagre”, señala Héctor Sepúlveda, director regional en Antioquia de Oro Legal.

La recuperación ecológica de las rastrojeras apunta a contrarrestar los efectos de la deforestación y fortalecer la economía familiar. Los árboles, además de su alto aporte ecológico, poseen un importante valor comercial. Los sistemas silvopastoriles dinamizarán la economía en el mediano plazo, mejorando la productividad del ganado.

Un afecto adicional es que los árboles, además de proporcionar sombra para mitigar el estrés calórico, contribuirán a nutrir el suelo, mejorarán la oferta proteica del pasto y la productividad del ganado.

En Puerto Claver, con el Consejo Comunitario Afroclaver, otras 187 familias trabajan en un proyecto de recuperación de 295 hectáreas. De ellas, 92 familias han sido víctimas del conflicto armado y 75 % es mano de obra femenina, contratada por el Consejo Comunitario.

“Nos enamoramos de este proyecto porque le vemos sostenibilidad y va a rehabilitar nuestras tierras”, afirma Jesús Antonio Tate, representante legal de Afroclaver.

El líder admite que en su región llevan cien años explotando el oro, “pero ya no hay más metales, tenemos que iniciar la reforestación”, añade.

Asociados a lo forestal hay programas de aprovechamiento apícola (abejas), con el montaje de 200 colmenas, cuya miel les proporcionará recursos inmediatos a las familias mientras, en cinco años, los árboles empiezan a ser explotados comercialmente, lo que servirá para el sostenimiento de las familias. La meta es establecer 12.000 colmenas en la región.

Fuente: http://bit.ly/2wtFOMi

 

Cáceres, el pueblo donde más rayos caen en Colombia

En las noches lluviosas, Haiver Mejía, Nancy Soto y su hija María José se esconden en una habitación oscura, donde resalta la luz de un bombillo de una virgen del Carmen en porcelana, que se refleja en un televisor quemado. En una cama tallada en madera, ellos duermen juntos y abrazados para que la muerte no los sorprenda separados.

No se ocultan de otras personas ni de animales peligrosos, se esconden de los rayos, que podrían matarlos en segundos, pues todos recuerdan la historia de Raúl Jiménez, el tío abuelo de Haiver, a quien, según aseguran, un rayo invocado por él mismo, le quitó la vida hace 50 años.

“Cuando era niño mi viejo me contó que el hermano de su taita estaba pescando en una mañana con cuatro amigos. Ellos tiraron los lazos, pero empezó a tronar muy fuerte, ya tenían demasiados peces, entonces decidieron parar, pero Raúl dijo: ‘Que me parta un rayo si no clavo el otro’, en ese momento, lo impactó un rayo y falleció. Lo más berraco es que estaba en la mitad de todos, pero solo él sufrió”, describe.

Los pescadores trabajaban en un sector conocido como El Caño de la Iguaná, zona rural de Cáceres (Antioquia), el pueblo donde viven los Mejía Soto, quienes creen que heredaron la desgracia de las descargas eléctricas.

Sus vecinos aseguran que ellos cargan una maldición en los hombros y que no han muerto porque Dios es muy grande. Sin embargo, ese fenómeno ha dejado muchas huellas en su humilde vivienda, de paredes color amarillo desteñido y piso de cemento carcomido por el tiempo.

Por causa de los rayos, su casa tiene grietas tan grandes como la mano de un adulto, las palmeras de coco del solar están descabezadas y partidas a la mitad, pierden muchas gallinas y plataneras, asimismo encuentran cadáveres de gallinazos e iguanas.

Los Mejía Soto, incluida su niña de 8 años, juran que su vivienda atrae este tipo de descargas porque estaría construida encima de una mina de oro o sobre algún entierro embrujado. Pero aun así no se van, dicen que la casita es propia y aguantará con ayuda de Dios.

Ellos tienen la desgracia de vivir en la vivienda donde caen más rayos en Cáceres, un municipio que recibe un poco más de 6.600 descargas eléctricas al mes, cuenta que no llevan los pobladores, pero sí Horacio Torres Sánchez, investigador de la Universidad Nacional.

La Nasa dice que Cáceres es el municipio con mayor actividad de rayos en Colombia y el cuarto en el mundo, pero en el pueblo, de 38.000 habitantes, ni el propio alcalde, José Mercedes Berrío, conoce ese estudio.

En el municipio del Bajo Cauca antioqueño se registraron cerca de 80.000 rayos en el último año, explica el investigador.

En promedio, en un solo kilómetro cuadrado pueden caer hasta 172 descargas por año. Una cifra 43 veces mayor a la de Bogotá y 80 veces superior a la de Estados Unidos.

Por ello, los Mejía Soto se acostumbraron a esquivar este fenómeno, que los obliga a restringir el movimiento por su casa, ubicada en la calle Bolívar, a cuatro cuadras del parque principal.

Aun así, ellos se ven conformes con sus vidas. Nancy es ama de casa y le ayuda a su esposo a vender pescados sin salir de su vivienda, los vecinos los buscan cuando necesitan bagre, bocachico y comelón.

Su mirada muestra a una mujer fuerte, trabajadora y a la vez dulce. Ella tiene 37 años, mide 1,48 m de altura, es troza, lleva su cabello castaño a la cadera, que contrastan con sus ojos cafés. Su frente es amplia y tiene nariz aguileña.

Su esposo es 13 años mayor que ella y 20 centímetros más alto, grueso, de piel morena y nariz chata. Todos los días madruga a pescar en el río Cauca, ubicado a menos de 20 metros de su casa.

María José es la mezcla de los dos, tiene piel trigueña, sacó los ojos de su mamá y la nariz de su papá. Sonríe como una niña feliz, aunque pasa los días lluviosos sin jugar ni ver televisión.

Con cada tormenta eléctrica, ellos evitan transitar por la cocina, el solar y el patio. Temores que son mucho más que creencias: este año los rayos han dejado cuatro huecos en paredes, pisos y techos; rompieron una tubería de agua; dañaron siete palmas de coco, un árbol de aguacate y otro de limón, además de un solo golpe, mataron cuatro gallinas.

Llueva fuerte o no, estas descargas son pan de cada día en el polvoriento municipio rodeado por el río Cauca y altas palmeras de coco, de casas grandes con colores desteñidos, la mayoría de tapia y bahareque, de calles pavimentadas por donde circulan pocos carros.

Fuente: http://bit.ly/2uWWmh3

Estragos por ventarrones en Zaragoza, El Bagre y Caucasia

Tres poblaciones del Bajo Cauca antioqueño tuvieron daños de consideración en vías, casas y colegios por fuertes vientos que azotaron el fin de semana esa subregión del norte de Antioquia.

El comandante de los bomberos de El Bagre, John Ríos, informó que en la madrugada de ayer un aguacero, que duró hora y media, azotó la población y fue acompañado de fuertes vientos que se llevaron tejas en 50 casas, un colegio y tiraron al piso 8 árboles que obstaculizaron vías céntricas.

Indicó que ayer en la tarde aún estaban realizando el censo de afectados.

En la vecina población de Zaragoza, según informó el jefe de bomberos de la localidad, Berny Cuesta, hubo un coletazo del fenómeno natural, pero en la vía que conduce al municipio de Segovia. Dijo que en el tramo Zaragoza-corregimiento Machucha, se desplomaron ocho árboles que impidieron el paso de carros hasta las 11:00 a.m. del domingo.

Finalmente, en la noche del viernes, en Caucasia, un ventarrón destruyó los techos del centro educativo Las Malvinas, sede de la vereda Corrales Negros y de tres casas vecinas. El bombero, Edward Valencia, dijo que el fenómeno dejó a 45 niños y jóvenes desescolarizados.

Fuente: http://bit.ly/2u1MjrB

Mineros esperan permisos para seguir reforestación en Bajo Cauca

Los mineros del Bajo Cauca antioqueño esperan permisos de la autoridad minera y de la Corporación Autónoma Regional de Antioquia, Corantioquia, para poder continuar con el programa de recuperación de tierras degradadas, que adelantan en la región con acacia mangium y eucalipto.

Mauricio Gómez Peña, representante de la Confederación Nacional de Mineros de Colombia, Conalminercol, en el Bajo Cauca, comentó que desde noviembre del año pasado con los operativos que inició la Policía en contra la minería ilegal, suspendieron las actividades en 1.400 hectáreas que estaban sembrando, de ellas, 1.300 con acacia mangium y 100 con eucalipto, por lo que quedaron más de 80.000 plantas para trasplantar.

Indicó que, como el Consejo de Estado suspendió el Decreto 933 de 2013 que permitía la titulación de predios de minería artesanal, entonces esta quedó totalmente paralizada y, por lo tanto, el movimiento de maquinaria y el uso de medios mecánicos en esa tierras, lo que les impide seguir con el proyecto de reforestación.

Por esta razón es que solicitarán a las autoridades que les permitan tramitar permisos especiales para continuar con esa recuperación de tierras, que la venían haciendo como pagos de derechos ambientales, que les reconocían a los dueños de los predios, con los que iniciaron la reforestación.

Concluyó que en el Bajo Cauca además tienen unas 50.000 hectáreas para recuperar.

Consultada al respecto, la secretaria de Minas de Antioquia, Liz Álvarez Calderón, respondió que las autoridades ambientales son las que tienen las facultades para otorgar estos permisos en zonas donde se están recuperando tierras degradadas.

Sin embargo, agregó, buscará la forma de tramitar con Corantioquia, la posibilidad de darles una acreditación a los mineros que estén registrados en la Secretaría y tengan sus documentos al día, para que continúen esa actividad reforestadora.

El ingeniero forestal Carlos Ignacio Vélez, secretario Ambiental de Conalminercol, aseveró que en estos momentos está realizando los estudios con otros dos ingenieros forestales para producir tableros de enchape para muebles, que son muy costosos, con el fin de exportarlos como una alternativa para los mineros. Para ello, ya han establecido que en el Bajo Cauca crecen con facilidad especies como la acacia mangium y eucalipto.

Para procesar estas maderas, dijo, será necesario construir una gran planta con facilidad de medios de transporte para exportar los tableros.

Fuente: http://bit.ly/2sWtbdM

Vertimientos mineros causaron muerte a peces

Los vertimientos industriales de dos empresas mineras que presuntamente contaminaron fuentes hídricas fueron los causantes de la mortandad de peces, entre Amalfi y Zaragoza, Nordeste antioqueño, ocurrida el 7 de marzo pasado.

Así lo indicaron directivas de la Corporación Autónoma Regional del Centro de Antioquia (Corantioquia), quienes expresaron “que el vaciado de líquidos generó altos sólidos suspendidos y baja disponibilidad de oxígeno, situación que puso en riesgo la supervivencia de los peces”.

Dionisia Yusti, directora regional en Antioquia de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap) dijo que las especies que resultaron afectadas fueron bocachicos, bagres sapos, blanquillos y doradas.

Personal de la corporación impuso, el 14 de marzo, medida preventiva de suspensión inmediata de los vertimientos industriales a las dos compañías identificadas -cuyos nombres no fueron revelados-.

Un equipo profesional de Corantioquia realizó cuatro visitas técnicas para verificar el cumplimiento de la medida preventiva en las compañías.

Tras la formulación de cargos al personal de las dos empresas mineras, una de ellas presentó un plan de mitigación, con medidas correctivas y que buscaba cumplir con la norma de vertimientos.

La Corporación le levantó la medida preventiva después de verificar la estrategia.

La otra empresa sigue con la medida inicial de suspensión de vertimientos, mientras el organismo gubernamental aprueba el plan de mitigación presentado.

La fase que sigue es la etapa de alegatos. En el proceso, las industrias implicadas pueden presentar argumentos, pruebas y evidencias para su defensa.

Los voceros de Corantioquia no precisaron fecha del fallo del proceso investigativo.

Fuente: http://bit.ly/2suPnYC

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