Transporte de carga cayó 70% en vía a la Costa

La que alguna vez llamaron normalidad en el siempre convulso Bajo Cauca antioqueño no ha vuelto desde hace un mes, cuando comenzó el paro minero que puso patas arriba esta esquina del departamento y el sur de Córdoba, y tuvo connotación nacional por reventar la política de paz total del gobierno Petro con el Clan del Golfo.

Pese a que las actividades comerciales se retomaron, los supermercados volvieron a surtirse y a abrir al público, y los niños y jóvenes volvieron a cuenta gotas a las escuelas y colegios, el transporte de carga y mercancías vive un momento crítico, que ellos mismos han llamado de “asfixia logística”.

Por eso, el gremio emitió un nuevo llamado de alerta por los efectos colaterales que sigue causando el paro. Felipe Muñoz Monroy, director en Antioquia de la Federación Colombiana de Transportadores de Carga por Carretera (Colfecar), contó que cumplidos más de 30 días de bloqueos en el Bajo Cauca los sobrecostos cada vez son más asfixiantes y las alternativas para movilizar la carga más reducidas.

“El tema de las pérdidas económicas es muy complejo porque tiene muchas variaciones”, apuntó, ilustrando que uno de los indicadores que retrata bien ese golpe en la cadena logística es el promedio de viajes que se realizaban por día. Por ejemplo, con base en los cálculos de 2022, mientras el promedio diario de vehículos de carga que transitaban por la vía ascendía a 1.000 en números redondos, durante el paro esa cifra como máximo alcanza los 320 vehículos.

Dado que en un día normal el flujo vehicular permitía movilizar hasta 13.800 toneladas de mercancías cada día, si se multiplica eso por los 30 días de suspensión, las protestas han afectado el flujo de más de 414.000 toneladas.

“Lo que más nos preocupa hoy es que, como lo ha dicho el comité del paro minero, desde el 16 de marzo no hay negociaciones”, criticó el director, alertando que la volátil situación de orden público que ha propiciado las protestas tiene en máxima alerta al gremio, más si se tiene cuenta que por la troncal de occidente se moviliza cerca del 14% de la carga del país.

Justo el viernes pasado, la Diócesis de Santa Rosa de Osos instó a las autoridades a reactivar las conversaciones con la mesa minera de la región. Planteando que la situación de orden público continúa siendo compleja en gran parte del departamento, varios líderes de la iglesia católica en el departamento hicieron un llamado para que vuelvan a tenderse puentes entre el gobierno y los manifestantes con miras a encontrar una solución al conflicto. Esto, pese a que el Ministerio de Ambiente lideró encuentros regionales la semana pasada en seis municipios de la zona en los que escuchó propuestas de líderes sobre el distrito minero, agrario y productivo, el cuidado ambiental y la protección del agua.

Con base en ese panorama, Muñoz insistió en que el gremio ve urgente que se formulen soluciones de fondo para que la movilidad se pueda restablecer, teniendo en cuenta que los problemas de infraestructura en otras vías antioqueñas han disparado los costos y tiempos de recorrido.

“Estamos llegando a una asfixia logística. Las complicaciones para la cadena logística en Antioquia son muy fuertes, llegar y salir de Medellín se está volviendo un tema muy costoso”, anotó.

El paro minero que se desarrolla en el Bajo Cauca y el Nordeste se desató desde el pasado 2 de marzo, cuando las agremiaciones mineras de esas subregiones alzaron su voz de protesta para rechazar el anuncio del gobierno nacional de reactivar los operativos de destrucción de dragas y maquinaria amarilla a los mineros ilegales.

Mientras el gobierno fundamentó su decisión en el argumento de que muchos de esos sitios de explotación ilegales son manejados por grupos armados, los mineros acusaron por su parte a las autoridades de estigmatizarlos y sostuvieron que con la medida se ponía en riesgo la vida económica de la región.

Fuente: https://bityl.co/Hzkc

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