El recrudecimiento del invierno vuelve a dejar al descubierto la fragilidad de las troncales y carreteras de segundo y tercer nivel del departamento que serpentean entre montañas. La situación se evidencia con el taponamiento total de algunas de las vías, el paso restringido en otras, lesionados, afectaciones en viviendas y puentes por desprendimientos de tierra y rocas.

Por su importancia para la economía nacional y atención a las comunidades afectadas en el Bajo Cauca por los problemas con la central hidroeléctrica Hidroituango, el problema de mayor dimensión tiene que ver con la caída de más de unos 40.000 metros cúbicos de tierra sobre la troncal occidental de Colombia, en la salida norte del municipio de Valdivia, ocurrido el pasado 31 de mayo.

En su visita este fin de semana a la zona, el director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, Carlos Iván Márquez, tras hacer una evaluación del derrumbe, calculó que despejar la troncal tardará unos quince días.

El agrietamiento de la montaña y desprendimiento de tierras además afectó al barrio El Templete, de las afueras de Valdivia, hecho que obligó en una primera etapa a desalojar 12 casas, pero en una segunda evaluación de la situación, el número de viviendas evacuadas se elevó a 19. En estado de alerta permanecían ayer 30 viviendas.

Solo en el transporte de carga el cierre de la troncal deja, en promedio, $30.000 millones diarios por sobrecostos, al verse obligados a tomar rutas alternas que aumentan los recorridos, informó a EL COLOMBIANO Felipe Muñoz, director de Gestión Gremial de la Asociación de Transportadores de Carga (ATC).

Por la incapacidad del municipio de solucionar la situación a los afectados, se decretó la “calamidad pública”, informó Didier López, secretario de Obras Públicas de Valdivia.

Fuente: http://bit.ly/2Jk1UHj

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